lunes, 30 de marzo de 2015

Museos sin fronteras

Las grandes pinacotecas se han lanzado a una carrera frenética por abrir franquicias siguiendo la estela exitosa del Guggenheim de Bilbao. Ahora, Málaga abre dos de golpe, el más difícil todavía de un fenómeno más propio de las marcas comerciales que aúna filantropía cultural, prestigio político y negocios redondos y multimillonarios.


  • Hermitage Amsterdam



HERMITAGE AMSTERDAM inaugurado en el 2009. acuerdo de renovación hasta el 2020. CORDON
Hermitage Amsterdam es un museo sucursal del Museo del Hermitage deSan Petersburgo , Rusia , situada en las orillas del Amstel río en Amsterdam .El museo está ubicado en la antigua Amstelhof , 
un clásico edificio de estilo de 1681. La dependencia muestra pequeñas exposiciones en el adyacenteedificio Neerlandia del 24 de febrero de 2004 hasta el museo principal se abrió el 19 de junio de 2009.

Actualmente, es el satélite más grande del Museo Hermitage, con una superficie total de 12.846 m 2 (138.270 pies cuadrados) y encaja con el plan del museo para hacer sus colecciones accesibles a más personas.  El área de exposición cubre 2172 m 2 (23.380 pies cuadrados) y está contenida dentro de dos salas grandes exposiciones y salas de exposiciones más pequeñas). El espacio restante posee aulas, oficinas y alojamiento del personal y de un restaurante. 
( http://en.wikipedia.org/wiki/Hermitage_Amsterdam)
Perro de Presa
Perro de presa (1650-52), obra maestra de Paulus Potter, que se exhibe en el Hermitage de Amsterdam (abajo el edificio) en la muestra Alexander, Napoléon & JosephineHERMITAGE
Retrato de una emperatriz(1801), de François Gérard. HERMITAGE
  • Loubre Lens

LOUVRE LENS se inauguró en diciembre del 2012 en una ciudad de 35.000 habitantes y ha tenido 200.000 visitantes en dos años. Edificio del Estudio Sanaa. CONTACInterior del Louvre Lens.CONTACTO




El célebre cuadro de Paul Delaroche Napoleón abdicando en Fontainebleau (1840), perteneciente a la muestra Les désastres de la guerreMUSÉE DE L’ARMÉE


Tête de cheval de Picasso, perteneciente a la muestra Les désastres de la guerreMNC REINA SOFÍA




  • Museo del Estado Ruso en Malaga

MUSEO DEL ESTADO RUSO EN MÁLAGA. Inauguración, 25 de marzo del 2015 en el antiguo complejo Tabacalera, donde ya existe el Museo del Automóvil. AYTO. DE MÁLAGA
San Nicolás rodeado de santos. Icono del siglo XV. Novogorod. Plata, capa de preparación y temple sobre madera. 83,0 x 63,0 x 2,5 cm. MUSEO ESTATAL RUSO




Anciano apoyado en un cayado y niño saliendo del agua. 1833-1857. Óleo sobre lienzo. 46,2 x 64,7 cm. MUSEO ESTATAL RUSO




Vista del Kremlin desde el Gran Puente de Piedra. 1794.  Óleo sobre lienzo. 75 x 141 cm. MUSEO ESTATAL RUSO



Retrato de Uliana Smirnova. Finales de la década de 1830. Óleo sobre lienzo. 90 x 71,5 cm. MUSEO ESTATAL RUSO






  • Pompipou Malaga
Málaga inaugurará esta próxima semana no uno sino dos museos de bandera, una nueva vuelta de tuerca en la conquista que las marcas del arte mundial han emprendido sin disimulo en Europa y Oriente Medio. He aquí una carrera que tuvo su pistoletazo con el Guggenheim de Bilbao y en la que compiten codo a codo (y algún codazo) rusos y americanos y sus ecos de la guerra fría, y también los franceses con su marchamo napoleónico. El Hermitage, el Museo del Estado Ruso, el Louvre, el Pompidou y por supuesto el Guggenheim han desplegado sus estandartes culturales y se han puesto a jugar al Risk con su prestigio, sus cuadros y esculturas. Todos han empezado a colocar sus fichas en forma de sucursales, franquicias y satélites en un escenario en el que se saludan la divulgación cultural, la filantropía, el prestigio nacional y el negocio.


En pocos años, el tablero se ha ido llenando de colores. En el 2009, el Hermitage desembarcó en elAmstel de Amsterdam. El Pompidou de París tuvo antes un hermanito en Metz, y en Lens, el Louvre amplió la familia en 2012. Ahora, el Museo del Estado Ruso, con sede en San Petersburgo, abre este miércoles su subsede en el edificio de la antigua tabacalera malacitana. Tres días más tarde será el turno del primer Pompidou fuera de Francia en un espacio conocido como El Cubo y surgido de la ampliación del puerto. También estaba previsto que este año se inaugurara el Hermitage de Barcelona, pero la falta de acuerdo para concretar qué edificio albergará la filial de la pinacoteca rusa retrasa el proyecto al menos hasta el 2016. El 2017, por su parte, debería ser el año de Abu Dabi con la apertura de dos colosos imponentes que vivirán casi puerta con puerta: un Louvre proyectado por Jean Nouvel y un Guggenheim ideado por Frank Gehry. Para más adelante, acaso el 2019, queda otro proyecto, el Guggenheim Helsinki. En las próximas semanas se decidirá qué equipo de arquitectos se lleva el gato al agua para construir un nuevo edificio en el puerto de la capital finlandesa. De un total de 1.715 proyectos presentados –ecos de la fiebre del oro– han quedado seis equipos finalistas... entre ellos, un equipo de arquitectos españoles que están afincados en una ciudad perdida de Australia. ¿Camina el mundo museístico por el mismo camino que las grandes marcas de ropa, calzado, comida, telefonía, electrónica, ocio? ¿Las mismas que todo el mundo tiene en mente y que se hallan en cualquier eje comercial de cualquier ciudad? ¿O es el mundo cultural un poco más caleidoscópico y una excepción a ese proceso de globalización? Si alguien puede tener alguna respuesta fiable, ese es Richard Armstrong, uno de los grandes nombres en la estrategia y la gestión del arte internacional. El director de la fundación Solomon R. Guggenheim no habla en ningún momento del término “multinacional”, pero los grandes museos tienen que funcionar como tales si quieren que su expansión en otros países tenga éxito y alimente el prestigio propio y de la ciudad en cuestión. “¿Estamos inmersos en una carrera? No lo sé, tal vez haya algo de razón en todo ello, pero lo que creo que es positivo es que el público de otros lugares tenga acceso a una mayor y mejor oferta cultural. A lo mejor no es tanto una carrera entre nosotros como una necesidad de ceder fondos y de exponerlos en otros lugares como Abu Dabi”, expone Armstrong al otro lado del teléfono, en Nueva York.
“Hay museos –interviene Jorge Wagensberg, al frente del proyecto del Hermitage en Barcelona– que tienen un patrimonio inmenso, mucho más grande del que pueden exhibir, así hacen circular su obra de manera que promueven su marca por el mundo. Eso sí –advierte–, tienen que elegir bien, y las exposiciones deben atesorar calidad, porque cualquiera de estas instituciones depende de su prestigio”. Wagensberg, que en su longeva carrera ha demostrado cómo se marida el arte, su exhibición y la divulgación de la ciencia, sí percibe que en esta carrera mundial de purasangres museísticos “hay una parte de negocio y de competencia, pero eso –indica– es positivo en tanto que el negocio no va en contra de la cultura. La competencia entre museos –aclara quien fue máximo responsable del Museu de la Ciència de Barcelona y luego de Cosmocaixa– no es lo mismo que entre empresas”.
De hecho, en ocasiones, las grandes marcas del arte también se han aliado. “Lo hemos hecho alguna vez con el Pompidou, y con el Hermitage abrimos el Guggenheim de Las Vegas”, recuerda Richard Armstrong. Si ese museo en la ciudad del pecado acabó cerrando no fue por desavenencias entre rusos y americanos. “Ni mucho menos, la unión fue de lo más feliz, pero, para ser sinceros, el proyecto no cumplió las expectativas, estaba dentro de un casino…”. Tal vez la gente creyó que las obras expuestas formaban parte del decorado infinito que es la ciudad de Nevada. “¡Es posible!”, bromea Armstrong.
Las alianzas concretas no quitan que ahí fuera, en los polos emergentes del mundo del arte, en los paraísos de los petrodólares, existe una avidez por rodearse de las mejores marcas, incluidas las museísticas. Las autoridades de Abu Dabi han pagado, literalmente, una milmillonada (unos 1.000 millones de euros) por asociarse con la marca Louvre y por las cesiones de obra por un periodo de 30 años en un acuerdo empresarial que deja muy claro que las actividades del nuevo museo son independientes de las de la sede parisina. En este caso se trata de una operación en la que lo económico tiene un peso extra respecto a la divulgación artística. En otros casos, las nuevas sedes el Hermitage o el Pompidou son ramas (más o menos dependientes) del tronco central, que pueden ser podadas cuando los contratos expiran y no se renuevan.
El Hermitage de Amsterdam está de enhorabuena: inaugurado en el 2009, acaba de renovar hasta el 2020 su relación con la sede central de San Petersburgo. Ocupa un edificio imponente restaurado por fuera y renovado a fondo por dentro que durante siglos y hasta hace diez años fue una casa de acogida a mujeres necesitadas. El acuerdo implica que la casa madre, con una colección de tres millones de obras de arte y objetos de valor, presenta dos exposiciones anuales en su sede holandesa. Sobre el qué se presenta no suele haber disputas. Otra cosa es el cómo se exponen las piezas, y ese, curiosamente, puede llegar a ser un punto de fricción entre sede central y sucursal.

Mientras hace de cicerone por el museo, uno de sus responsables, Martjin van Schieveen, asegura que la relación con San Petersburgo es “óptima” y que el acuerdo artístico-comercial beneficia a las dos partes. ¿Y no hay efectos secundarios? ¿No hay roces? “Al principio –confiesa– hubo desacuerdos y largas discusiones a la hora de exponer las obras, ellos tienen una idea más clásica y nosotros queríamos proponer algo más creativo, hay que vender entradas para cubrir gastos”. Por lo que se ve en las últimas exposiciones, adornadas de atrezzos atrevidos e impactantes, los creativos se han impuesto, pues, en los tiempos que corren y con la competencia que hay en cualquier ciudad (y más en Amsterdam con el Rijksmuseum, Museo Van Gogh, Museo Appel…), el escaparate de una muestra es tan importante como su contenido.
“Nosotros no vamos a ser una franquicia, tenemos un discurso propio y seremos un museo con contenido que fusionará arte y ciencia”, explica Jorge Wagensberg, a la espera de “una toma de decisión” para que haya una fecha definitiva de apertura del proyecto del Hermitage Barcelona. “Supongo que llegará muy pronto, y mientras, estamos trabajando los contenidos”, asegura. El proyecto de Barcelona podría ver la luz el año que viene después de que se descartara una primera sede (unos edificios del puerto) y ahora esté en cuestión una segunda (el edificio de aduanas).
Otros proyectos se han gestado más rápidamente y sin apenas contratiempos. El ejemplo de Málaga es poco habitual: no se inauguran dos museos de categoría en una misma semana todos los días. Ha coincidido que ambos proyectos estaban maduros y que la acumulación de elecciones (las andaluzas y las municipales) obliga a los alcaldes a que todas sus inauguraciones se hagan esta próxima semana. Así, la ciudad será trending topic artístico estos días. Su alcalde, Francisco de la Torre, está, como decía el entrenador de fútbol Luis Aragonés, contento sin presumir. En realidad, el origen del Pompidou de Málaga, que se inaugura este sábado, se remonta a un amistoso España-Francia de inicios del 2008 en el estadio de La Rosaleda. El alcalde se sentó junto al entonces embajador de Francia en España. “Yo había leído que el Louvre estaba interesado en abrir nuevas sedes, pero al contactar con ellos vi que estaban centrados en el proyecto de Lens. Cuando le hice la petición al embajador de que queríamos un museo así en Málaga se quedó chocado, le dejé un poco en fuera de juego, pero en el buen sentido”, recuerda De la Torre. La petición no fructificó inmediatamente, luego las cosas fueron rodadas. El de la Costa del Sol será el primer Pompidou fuera de Francia y ocupará un espacio de 6.000 m2 junto al puerto. Luego, casi por magnetismo, llegó la oferta del Museo Estatal Ruso, que compensaba un proyecto malogrado que había emprendido el Consistorio. El Russki se inaugura este miércoles en la antigua sede de la Tabacalera con una exposición de arte ruso, desde los iconos hasta Malevich. “El Pompidou le cuesta a la ciudad un millón de euros anuales por el acuerdo de cesión de obra y otro en gastos, el museo ruso, menos, 400.000 euros”, explica De la Torre, que ha recibido críticas de la oposición por los gastos de los dos proyectos. Sin embargo, él ha presentado ya hasta seis patrocinadores y da la inversión por bien empleada si ayuda a cimentar una oferta cultural que se completa con las ya existentes museos Picasso y Thyssen. En Málaga, el porcentaje de turistas alojados en hotel ha aumentado un 127% en la última década. El año pasado superó el millón de visitantes. De la Torre asegura que no busca lograr un efecto Bilbao en Málaga, sino “incrementar el que ya vive la ciudad”.
El impacto del proyecto del Guggenheim en la ciudad vasca ha marcado época y todo el mundo quiere emular a Bilbao, ese bólido que se puso de cero a cien en poco tiempo. A la sede de Nueva York han llegado centenares de peticiones. Richard Armstrong, presidente de la Fundación Guggenheim, dibuja una curva interesante: “Durante años y antes del 2008 recibíamos al menos una petición a la semana para abrir un nuevo museo, luego, con la crisis, las solicitudes son menores, una cada mes, y últimamente, una cada tres meses”. Aun así, la cifra es mareante. De Bilbao y su museo se pueden extraer muchas lecciones, el efecto turístico y urbanístico que ha tenido en la ciudad es de libro. Aunque, según muchas voces, su impacto en las industrias culturales vascas ha sido más desigual y limitado. “A mí el Guggenheim no me ha comprado nada, ni una obra”, asegura Sol Panera, directora de la Galería Aritza, una de las más reputadas y con más trayectoria de la capital vizcaína desde su apertura en 1973. Panera reconoce que al principio ella era una “incrédula” sobre si el museo aportaría beneficios a la ciudad y no le caen los anillos por aplaudir a los políticos que llevaron el proyecto adelante, pero tiene dudas sobre los efectos de este “arte espectáculo”, que a su juicio llevan a cabo el Guggenheim bilbaíno y otros museos. “Los galeristas tenemos relación con el museo, pero todo a fuerza de lucha. Hay que ser realista: una galería de arte contemporáneo en provincias, ná de ná. Cada cinco años hay que revisar todo y hacer cuentas. Desde la posguerra civil, la vida media de una galería en el País Vasco es de cinco años”. Ella lleva 42.
Desde Lens, segunda ciudad del departamento francés de Nord-Pas de Calais (la capital es Lille), miran de reojo a Bilbao con la esperanza de que a su Louvre le vaya igual de bien. Inaugurado en diciembre del 2012, el nuevo museo está llamado a ser el elemento que devuelva el latido a una ciudad que lo perdió tras el cierre de toda la industria minera, que dejó un panorama desolador. La ciudad, de apenas 35.000 habitantes, ha albergado hasta hace poco el cuadro bandera de Delacroix, La libertad guiando al pueblo, ya de vuelta a París tras sufrir una agresión de un visitante. Aparentemente a Lens le ha tocado la lotería con el Louvre, pero su director, Xavier Dectot, no quiere lanzar las campanas al vuelo: “Cara al futuro soy muy optimista, porque Lens ha adquirido ya una cierta notoriedad y todo el mundo habla de la ciudad y el museo, pero creo –matiza– que todavía es un poco pronto para hablar de éxito, aunque ya se nos vuelva a ver en el mapa”. En realidad, las primeras cifras de visitantes son halagüeñas, 2.000.000 en dos años, gracias en parte a su situación fronteriza con Bélgica y cercana a Holanda y Alemania. Dectot cree que la buena marcha del museo también dependerá, como sucedió en Bilbao, de que se le unan otras infraestructuras e iniciativas urbanísticas y turísticas: “Tendremos que esperar, pero algunas ya están en marcha”. De momento, la presencia en medio del casco urbano del edificio del Louvre, una estructura de diversos rectángulos transparentes que se conectan entre sí, ya ha logrado su impacto, obra de Sanaa, el prestigioso equipo de arquitectos japoneses.
De las muchas cosas que el efecto Bilbao ha legado es que un nuevo museo tiene que ser bello por dentro y también por fuera. Así, no hay proyecto que se precie que no intente cortejar a interioristas o arquitectos de primerísima fila. Además de los proyectos de Frank Gehry y Jean Nouvel en Abu Dabi, el equipo formado por Herzog y De Meuron no sólo está detrás del museo M+ de Hong Kong, apertura en el 2018, sino también de la ampliación de la Tate Modern, en Londres. El más reciente concurso, el del Guggenheim de Helsinki, ha batido todos los récords: 1.715 proyectos, de los que han quedado seis finalistas. El equipo ganador se conocerá en junio. Entre los candidatos figuran SMAR, nombre tras el cual figuran los arquitectos españoles Fernando Jerez y Belén Pérez de Juan, afincados en Crawley, Australia, donde trabajan y enseñan en la universidad. “La noticia de que estábamos entre los seis elegidos nos llegó con suspense –explica Jerez al teléfono–, a lo Hitchcock: una semana antes de la confirmación oficial nuestra web empezó a recibir mas visitas de las habituales, pasamos de 30 a 300 al día y de ahí a recibir 35.000 en un solo día… eso nos hizo sospechar”, recuerda.
El arquitecto, ni ninguno de los arquitectos finalistas, no tiene permitido hablar de las características y los detalles de su proyecto en concreto, ni siquiera identificarlo (normas del concurso), pero sí asegura que la idea del futuro centro de Helsinki huye del show por el show. “Creo que se está buscando un nuevo paradigma. Bajo nuestro punto de vista, la era de la espectacularidad está trasnochada, la sensación de abrir una revista y ver todo ese ejercicio de halterofilia arquitectónica es agotador para cualquiera”.
¿Cuál es el límite de esta carrera sin freno en la que las filiales de los museos van enraizando, a veces con éxito, otras no tanto? Richard Armstrong, contemporizador, no lo pone, prefiere ir paso a paso. “El proyecto de Abu Dabi llegará pronto. ¿Helsinki? Primero veamos el concurso”, avisa. En realidad, el límite no se ve en el horizonte, pero el modelo de expansión puede variar con los años. Es muy improbable que las firmas occidentales aterricen en China, Japón o Corea con sus nombres, pero sí empieza a emerger otro tipo de colaboración (Richard Armstrong lo llama un “acercamiento más suave”) con instituciones museísticas de aquel continente, que está llevando a cabo una auténtica revolución recuperando su arte a lo largo y ancho del mundo e impulsando nuevos centros culturales. En eso, los gigantes asiáticos están despertando. Cuando se desperecen del todo, el juego expansionista, del arte más apreciado, del poder y del dinero, será distinto. El Risk será más emocionante.
Fuente:
http://www.mgmagazine.es/historias/reportajes/museos-sin-fronteras





Carmina Burana: La Generalidad, del exito y la Sombra de Carl Orff


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Carl Orff (Múnich10 de julio de 1895 - ibídem29 de marzo de 1982) fue un compositor alemán, cuyo trabajo puede ser enmarcado dentro de la corriente del neoclasicismo musical. Fue conocido por su obra Carmina Burana y también por desarrollar un sistema de enseñanza musical para niños (Schulwerk o 'método Orff') que ha tenido notables resultados.
Carl Orff nació en Múnich, el 10 de julio de 1895. Su familia era originaria de Baviera y estaba vinculada al ejército alemán.
Orff comenzó a tocar el piano a la edad de cinco años y también tomó lecciones de órgano y cello. Sin embargo, se mostró más interesado en la composición que en el estudio orientado a la interpretación instrumental. Por eso mismo, desde muy temprano Orff escribió y puso en escena obras de títeres para su familia, componiendo la música para pianoviolíncítara yglockenspiel para acompañar sus obras. Además, publicó en 1905 un cuento en una revista para niños y comenzó a escribir un libro acerca de la naturaleza mientras, en su tiempo libre, disfrutaba coleccionando insectos.
En 1912, a la edad de 16 años, comenzó a publicar parte de su música. Muchos de sus trabajos de juventud están inspirados en la poesía alemana. Por eso, se pueden clasificar dentro del estilo de Richard Strauss y otros compositores alemanes de la época, pero que ya muestran indicios de lo que sería el distintivo lenguaje musical de Orff.
En 1911-1912 Orff escribió Zaratustra, Op. 14, un amplio trabajo para barítono, tres coros y orquesta, inspirado en la obra filosófica de Friedrich Nietzsche Así habló Zaratustra. En 1913 compuso una ópera o drama musical titulado Gisei, das Opfer (Gisei, el sacrificio). Influenciado también por el compositor impresionista francés Claude Debussy, comenzó a utilizar inusuales y coloridas combinaciones de instrumentos en su orquestación.

La cantata 'Carmina Burana', un superventas absoluto de la música clásica, continúa abarrotando auditorios y encendiendo entusiasmos. Su creador, Carl Orff, fue el inventor de un estilo propio, un renovador de la pedagogía musical y según cuentan sus discípulos un sabio dedicado a un único sacerdocio: el ritmo. Cuando se cumplen 120 años de su nacimiento, no se han disipado aún del todo las sombras de este genio que triunfó en la Alemania nazi.
La Gestapo se llevó a Kurt Huber el 27 de marzo de 1943. Había redactado un manifiesto contra las ansias bélicas de Hitler. Su amigo CArl Orff se enteró de la detención al día siguiente, cuando fue a visitarlo a su casa. Clara, la mujer de Huber, le suplicó ayuda: Orff tenía buenos contactos, era un músico de cierto prestigio, le rogó que intercediera por Kurt. La respuesta de Orff fue un hachazo que ni Clara Huber ni la Historia le han perdonado al compositor de la célebre cantata Carmina Burana: si trascendía su amistad con Huber (miembro de la organización antinazi La Rosa Blanca), él quedaría arruinado. 
Tenía razón Orff, los disidentes contagiaban su desgracia. A Huber primero le prohibieron impartir clases en la universidad porque se había negado a componer canciones para la Agrupación de Estudiantes Nacionalsocialistas, después lo detuvieron por el manifiesto antinazi y el 13 de julio de 1943 lo ejecutaron. Al estudiante de química Hans Conrad Leipelt lo detuvieron y decapitaron por recaudar dinero para Clara Huber. La viuda de su colega en investigaciones sobre pedagogía musical quedó aislada. Orff puso distancia para no verse arrastrado en su caída, pero después le envió una carta para pedirle perdón.
¿Fue Carl Orff un oportunista sin escrúpulos? ¿Fue un hombre sin alma que siempre se arrimó a quien convenía? Cuando se cumplen 120 años de su nacimiento, las dudas y las sombras no se han disipado de su biografía, aunque Orff salió exculpado tras el examen al que fue sometido por investigadores de los Estados Unidos. Según algunos de sus discípulos y varios expertos, Orff fue un genio concentrado tan solo en la música, un hombre tan inmerso en su arte que no prestó atención ni a la política... ni a su única hija.
Música para marionetas
Nació en 1895 en una familia acomodada y culta. Se crio rodeado de libros y de música. Su madre era profesora de piano y él comenzó a teclearlo a los cinco años. Era un niño taciturno que componía temas para animar las representaciones de su teatro de marionetas. A los 17 años se zambulló de lleno en sus estudios de composición, hasta entonces sus creaciones fueron autodidactas. Fue director de la orquesta de varios teatros hasta que le tocó lanzarse al barro de la Primera Guerra Mundial. Estuvo en Polonia y casi muere enterrado en una trinchera. A su regreso del campo de batalla se dedicó a la música en cuerpo y alma: estudiaba, componía e impartía clases.
Era un apasionado de lo antiguo, de los ecos medievales, las leyendas y la música popular.Comenzó a gestar un estilo propio, ecléctico, donde convivían lo contemporáneo y lo arcaico, un tono reconocible en su célebre cantata Carmina Burana: es moderna y medieval. Hitler llevaba cuatro años en el poder cuando, en 1937, Orff estrenó esta obra cumbre, una composición que continúa, hoy en día, abarrotando auditorios y sonando en anuncios televisivos y bandas sonoras de películas como Saló o los 120 días de Sodoma, de Pier Paolo Passolini; y The Doors, de Oliver Stone.
No fue Orff un hombre político. No militó en ningún partido, solo le interesaba la música, y que sus composiciones se interpretaran. De ahí su pánico a caer en desgracia. ¿Se involucró con el nazismo? Había participado en la composición de música para los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, como muchos otros. Pero entonces el nazismo todavía se molestaba en disimular sus intenciones criminales. Más grave fue el compromiso del autor de Carmina Burana en crear nueva música para el Sueño de una noche de verano, de Shakespeare, y reemplazar la compuesta por el judío Felix Mendelssohn. Pero sus razones para aceptar el encargo «fueron estéticas, no políticas; la música de Mendelssohn no le parecía apropiada, era demasiado dulce», argumenta el profesor de Historia Hans Maier.
Ritmo contagioso
Para Orff, la música trascendía a todo, incluso a lo sonoro. En 1920 comenzó a formular un nuevo concepto de música en la que involucraba a otras artes como la poesía, la danza y el gesto teatral: la música debía afectar a todos los sentidos. Desde 1925 desarrolló sus teorías en educación musical en la Escuela Guenther para gimnasia, música y danza, en Múnich, y publicó un manual titulado Schulwerk. Era partidario de incluir los instrumentos de percusión en la enseñanza escolar, utilizaba canciones populares y fomentó la prosodia. Por eso afirmaba que su cantata Carmina Burana había que verla, además de escucharla, y contemplar al coro como se observa a la orquesta en un concierto. 
De hecho, el coro funciona como un instrumento con todos los registros, «desde las voces blancas de los niños hasta la gravedad de los bajos, staccatos, legatos, falsetes...», explica José Peris, compositor y discípulo de Orff. El coro recuerda a los monjes cantando en el el monasterio de Benedikbeuren, que es donde se encontraron los textos de estos cantos del siglo XIII. Quien escucha Carmina Burana se pone a bailar o a utilizar una batuta invisible. La clave está en el ritmo, tan importante para él, y en la naturalidad. «Carl Orff lo hace tan bien como Wagner o Richard Strauss, pero la suya es una música asequible. Orff llega a toda la gente y lo hace, además, de una manera estricta, condensada, expresando lo máximo con el mínimo material rítmico», explica su alumno José Peris.
Estatus de estrella
Orff se concentró en su música mientras Europa se bañaba en sangre. Cuando la guerra terminó, hubo quienes dijeron que Orff enarboló su antigua amistad con Huber y que incluso dijo haber estado vinculado con La Rosa Blanca, pero no está probado: en su expediente de desnazificación, descubierto por el historiador Oliver Rathkolb en 1999, no se registra ninguna alusión a La Rosa Blanca.
Los norteamericanos lo exculparon. Y Orff continuó con la cabeza metida en las partituras: compuso Antígona, El triunfo de Afrodita, Edipo rey, Prometeo... No le fue mal. Incluso alcanzó estatus de estrella, impartió clases magistrales, nació el Instituto Orff, sus ideas sobre la enseñanza de la música y sus obras se expandieron por el mundo, su casa en Diessen (Baviera) preciosa, decorada con gongs chinos y javaneses y antiguos cimbales, campanas y tambores se convirtió en destino de peregrinaje musical. Carl Orff murió en 1982, a los 87 años, escuchando su Carmina Burana en anuncios televisivos... comprobando cómo su ritmo seguía contagiando a gentes de todo el mundo.
VIDA Y OBRA DE UN MÚSICO
-Sus colegas: En 1939 estrenó La luna, ópera inspirada en los cuentos de los hermanos Grimm. En la imagen, de ese año, Orff departe con colegas; entre ellos, con Clemens Krauss, director de la Ópera Estatal de Baviera.
-Música visual: Decía Orff que Carmina Burana había que escucharla y mirarla. Esta imagen es de una representación en Essen, en 1941.
-Un estilo propio: En 1920, año de esta fotografía, comenzó a formular un nuevo concepto de música en la que involucraba a otras artes como la danza y el teatro.
-Componer durante el nazismo: Carmina Burana se estrenó en 1937 y no gustó a los críticos. Pero a Orff, que no se pronunció en política, los nazis no le pusieron trabas.
-Su hija, Godela: Se casó cuatro veces y solo tuvo una hija, con la que no se entendió: no se hablaron durante años. Para Orff, la música fue su prioridad absoluta.
QUE SUENEN LOS TAMBORES
«Si no atendemos al jardín de infancia, no tendremos público el día de mañana», decía Orff. Con los niños aplicó su concepto de la música elemental, en el canto sencillo, en ayudarlos a descubrir el movimiento, el sentimiento y la razón a través del ritmo, la armonía y la melodía. Quería que todos participaran, no solo los que tenían buenas condiciones, y que se prestara más atención a la percusión. Su método pedagógico es menos técnico que el de los conservatorios. Se imparte en muchas escuelas. Orff decía que se puede conducir al niño con buenos maestros. Él lo fue.
CARL ORFF, MI MAESTRO
José Peris fue alumno y discípulo de CArl Orff en ALemania, a finales de los años cincuenta
"No le servían los premios, te pedía que tocaras el piano y te aceptaba de alumno o no"
«Conocí a Carl Orff en 1958 -yo tenía entonces 30 años-, cuando me aceptó como su alumno, un honor difícil de conseguir: no servían de nada las papeletas de los premios, Orff te pedía conocer al piano tu música y te aceptaba o no. Lo traté durante más de 15 años, hasta que él murió. Fue un honor y un privilegio, porque Orff ha sido uno de los grandes maestros del siglo XX. 
Con sus alumnos -aceptaba a tres o cuatro venidos de todo el mundo para sus clases magistrales- era como un padre. Íbamos a su casa de campo en Diessen, cerca del lago Ammersee, porque decía que uno no puede componer encerrado entre las cuatro paredes de una escuela. Era una experiencia maravillosa atender allí a las explicaciones de un hombre al que le sobraban las ideas, en un entorno en el que se contemplaban los Alpes.Tras largos años de estudio junto al maestro, yo definiría a Carl Orff como un mago del ritmo y del manejo de la percusión, con una intuición privilegiada. 
Con él aprendí la relación entre la música y la vida; entre los sonidos y las palabras, y también la relación profunda del arte musical con el humanismo. Era, además, un amante de la vida y un hombre muy generoso: se preocupaba por nosotros y, cuando alcanzó el éxito en todos los rincones del mundo, dijo: 'Ahora es el momento de dedicar todo el tiempo a los niños'. Siempre le interesó la pedagogía. Era un caballero de la música».
Fuente
http://es.wikipedia.org/wiki/Carl_Orff
Xl Semanal

domingo, 29 de marzo de 2015

La America de Garry Winogrand

Garry Winogrand (Nueva York1928 - 1984), fotógrafo estadounidense.

Practicante y pionero de la fotografía callejera ("street photography"). Recibió tres Becas Guggenheim (1964, 1969 y1979). Su trabajo aparece expuesto por primera vez en 1963 en el Museo de Arte Moderno (MOMA) de Nueva York. Se trata de una muestra colectiva en la que también aparecen trabajos de Minor White, George Krause, Jerome Liebling y Ken Heyman. En 1966 Winogrand expuso en el George Eastman House de Rochester, Nueva York, con Lee Friedlander, Duane Michals, Bruce Davidson y Danny Lyon en una exposición titulada "Toward a Social Landscape". En 1967 expone junto conDiane Arbus y Lee Friedlander en la muestra "New Documents" en el MOMA.
Garry realizó estudios de pintura en el City College de Nueva York estudiando después, en 1948, pintura y fotografía en laColumbia University de Nueva York. En 1951 asistió a las clases de fotoperiodismo impartidas por Alexey Brodovitch en laNew School for Social Research de Nueva York. Posteriormente él mismo dictó clases de fotografía en la Universidad de Texas de Austin y en el Art Institute of Chicago, siendo de gran influencia para sus estudiantes.
El trabajo de Garry Winogrand estaba influido por los de Walker Evans y Robert Frank, y por las publicaciones: American Photographs y "The Americans". Por supuesto, también Henri Cartier-Bresson fue de gran influencia, aunque sus estilos sean totalmente diferentes. Winogrand nunca buscaba una "foto bonita". La capacidad de anticiparse al suceso y la habilidad para tomar la fotografía con rapidez son las dos características más destacadas de los practicantes de la "street photography" y Cartier-Bresson está considerado en este sentido no sólo uno de los pioneros sino también el mejor en ambos aspectos, siendo su texto "El momento decisivo" uno de los más influyentes.
Winogrand realizó un retrato exhaustivo de la Norteamérica de los años 60 y 70 de la misma manera que anteriormente lo había hecho Robert Frank. Winogrand estaba asimismo interesado por el papel de los medios masivos de comunicación a la hora de conformar las actitudes de las personas.
Recorría las calles de Nueva York con su cámara Leica M4 y un objetivo gran angular preenfocado, tomando fotografías muy rápidamente. Con frecuencia su cámara estaba inclinada en el momento del encuadre lo que generaba unas fotografías con un horizonte no paralelo, lo que causaba la consiguiente extrañeza en el espectador.
Para su libro The Animals (1969), fotografió exhaustivamente el Zoológico del Bronx en Nueva York y el Acuario de Coney Island. Encontró otro de sus temas en el Fort Worth Fat Stock Show and Rodeo de 1980, y estas fotografías aparecieron en otro libro.
Garry Winogrand murió de cáncer en 1984, a los 56 años de edad dejando más de 300.000 imágenes sin editar, muchas de las cuales ni siquiera había revelado. En concreto y tal y como aparece en el texto de Szarkowski (publicado en Figments from the Real World, publicado junto con la exposición correspondiente por el MOMA de Nueva York): unos 2500 rollos de película expuesta sin revelar, 6500 rollos revelados sin contactos y 3000 rollos cuyas hojas de contactos no había mirado en absoluto. Esto hace un total de 12000 rollos que Garry Winogrand había expuesto pero no había visto en el momento de su muerte. Aproximadamente 432.000 fotos tomadas sin ser vistas posteriormente.


  • Titulo:Garry Winogrand
  • Fechas: Hasta el 3 de Mayo
  • Lugar:Sala de Exposiciones Mapfre.
  • C/ Bárbara de Braganza,13 (Madrid)
En el año setenta ocurrieron varios acontecimientos que fijaron en todo el mundo las direcciones para lo que  quedaba del siglo XX. En los Estados Unidos fueron los años mas marcados por el crecimiento economico, que venia acelerándose desde final de la Segunda Guerra Mundial  y por la violencia que afecto a todos los estamentos. Simultaneamente a la expasion de la sociedad de consumo que producian disturbios raciales en Newport  y Detroit, se cometian asesinatos como los de John y Robert Kennedy o el de Martin Luther King, crimenes como el de Sharon Tate a manos de una secta de Charles Manson ... y el mundo se asombraba al abismo de otra guerra mundial con la crisis de los misiles en Cuba. Las revistas ilustradas registraban en sus paginas la prosperidad economica con fotografias de coches suntuosos, articulos de lujo, sofisticados electrodomesticos y vacaciones en paraisos turisticos junto a los desastres de la guerra de Vietnam las pruebas nucleares  y accidentes de automovil. El fotografo Garry Winogrand (1928-1984)  venia registrado estos cambios  desde los años 50 cuando decidio dedicarse a la fotografia  tras abandonar la universidad. Influido por dos obras que marcaron la historia de la fotografia  ¨The Americans¨  de Robert Frank  y ¨Americans  Photographs¨ de Walker Evans , Winogrand  se propuso hacer  un retrato de esa otra America que vivia entre la opulencia y aquella inquietud que anunciaba sombrios presagios¨.
Garry Winogrand publico en vida cinco libros que dejaron una de las huellas mas profunda de la forografia norteamericana. En  ¨The Animals¨ (1969)  recogio imagenes de animales tomadas en Zoos de ciudades de los Estados Unidos, con intencion de denunciar  su situacion en cautividad y hacer un paralelismo entre el comportamiento de los animales y el de los seres humanos. En ¨Women are Bautiful¨ (1975)  incluye fotografias de mujeres hermosas  que habia ido encontrando por las ciudades que recorría ¨Public Relations¨ (1977)  son fotografias  de actos politicos publicos  tomadas durante la decada de los sesenta cuando el fotografo cubria las convenciones de los partidos y las campañas electorales  para las revistas  como ¨Collier´s ¨,¨Redbook¨y ¨Life¨. ¨Stock Photographs¨(1980) es un fascinante monografico de imagenes de la feria de ganado y del rodeo de Fort Worth. Finalmente , ¨Garry Winogrand¨es un catalogo publicado en 1976 con una seleccion de su obra.
Winogrand continuó haciendo fotografias de manera compulsiva hasta su muerte temprana en 1984 pero sus ultimos años apenas publicaba  (dejo mas de 6000 carretes sin nisiquiera revelar). Todo este material, incluyendo muchas fotografias ineditas tambien de esos carretes  se muestran ahora en la mayor exposicion  celebrada  sobra la obra de este artista, ordenada en tres categorias  tematicas que recogen los itinerarios  de Winogrand recorrio a lo largo de toda su carrera.
Del Bronx a Manhattan
Hijo de inmigrantes  de la Europa del Este, Garry Winogrand huyo de la miseria del Bronx  de Nueva York alistandose en las Fuerzas Areas. Despues durante ese paso por la Universidad  de Columbia, se aficciono a la fotografia y comenzo a registrar la vida  que se manifestaba ante sus ojosrn las calles bulliciosas de Manhattan: riadas de gente, desfiles, grandes edificios , escaparates, mujeres atractivas. Pero en esos temas se recogía  ya las dos caras de la sociedad americana. Las mujeres por ejemplo se manifestaban en toda su belleza  y su tension erótica, pero tambien expresaba soledad y temor. La prosperidad de los 50 indicaba que la Depresion habia terminado pero en los personajes que registraba su objetivo  hay tambien tristeza, furia, desenfreno  y caos. Los Clubes nocturnos, los espectaculos de humor, el deporte y las mujeres elegantes se mezclaban con personas caidas en las aceras, las ancianas desamparadas, gentes heridas con vendajes de urgencia, con  muletas y sillas de ruedas. Tragedias  y comedia en las  calles de la gran manzana. Dos de sus primeras fotografias fueron seleccionadas por Edward Steichen para la esposicion  ¨The Family or Man¨ de 1960, cuyoimpacto emocional supuso su primer espaldazo para Winogrand.
Un estudioso en Norteamerica
El objetivo de Winogrand era tener un retrato de America, no solo de Nueva York por muy representativa que fuera esta ciudad. Por eso tras obtener una becadel Guggenheim decidio echarse a la carretera por todo el territorio, como habian hecho Robert Frank y Jack Kerouac.


Queria ¨averiguar quienes somos y como nos sentimos¨. Los años centrales  de la decada de los sesenta fueron los mas profilicos y de los de mayor calidad en sus fotografias. Aquella America que habia captado con su camara en la ciudad de Nueva York estaba tambien mas alla  de Manhattan. Los artificiosos y trivales contruidos sobre apariencias y fantasias,henchidos de ociosidad  y mal gusto pueblan sus fotografias en las que ahora forma y contenido son inseparables, siguiendo la teoria de su amigo John Szarkowski que sustituyó a Edward Steichen en la direccion del departamento de la forografia del MoMa: ¨Lo mas importante de una imagen  no es lo que describe sino como se presenta eso de manera subjetiva¨. Era la america  donde uno podia  hacer realidad sus sueños, pero tambien naufragar en el intento. Sus fotografias  se hacen mas sombrias a medida que acaba la decada  de los sesenta y comienza los años setenta, donde la soledad, la desolación, la angustia y la pobreza se manifiestan con mas fuerza en su obra. 

Paisajes inhóspitos y espacios vacios, personajes que reflejan en su rostro la preocupacion , abatimiento y desesperanza. Sus dos divorcios le enseñaron a sentir tambien la soledad  y el desamparo de muchos de los protagonistas de sus fotografias. La decision  de mudarse a vivir a Austin  con su tercera mujer  en 1973, creyendo que el centro de gravedad  de Norteamerica se habia transladado de Nueva York a Texas  y California,mimó sin embargo su creatividad al cortar sus raices con su ciudad natal.  Hizo mas fotos que nunca(12.000 carretes en poco mas de 10 años), pero no volvio a sentir la inspiracion  de sus mejores momentos. Las ultimas fotografías  no son sino la expresion de una voz  atormentada por el caos
https://www.youtube.com/watch?v=1xT6nxJ4vpI

Fuente:
Wikipedia
Faro de Vigo