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miércoles, 2 de octubre de 2013

Internacional: México sufrió más de 100.000 secuestros en 2012

Los datos del instituto de estadística multiplican por 100 las estimaciones del Gobierno. En México se cometieron 105.000 secuestros en 2012, de acuerdo con una estimación del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), una cifra que multiplica por 100 los datos gubernamentales que se tenían hasta ahora, que hablaban de poco más de 1.000 casos anuales. El dato revela que el problema es mucho mayor de lo que se pensaba. El mismo estudio apunta que en el país se cometieron 21,6 millones de delitos durante el año pasado pero que el 92% no fueron denunciados. Menos de uno de cada diez. En cuanto al rapto se sabía que existía una cifra negra muy elevada, los expertos daban por hecho que eran pocas las víctimas que daban a conocer su caso, pero ni los más pesimistas se acercaban a un número tan disparado. Isabel Miranda de Wallace, presidenta de la organización Alto Secuestro, calculaba que se estaban produciendo unos 10.000 secuestros al año. El número producía arqueos de cejas en funcionarios que lo consideraban una exageración. "Me quedé corta", dice ahora. A su juicio no están funcionando las políticas en materia de seguridad en general, ni con el presidente Felipe Calderón -que gobernó durante los 11 primeros meses de 2012- ni con su sustituto Enrique Peña Nieto. "No hay un zar antisecuestros que tenga una estrategia. Las unidades especializadas son un desastre, la policía está corrompida, el poder judicial no colabora. El mensaje que se manda es de impunidad", añade. La gente percibe la inseguridad y eso está cambiando su estilo de vida. En la encuesta del organismo oficial se detalla que un 65% de la población ha dejado de utilizar joyas y otro tanto no permite que sus hijos menores salgan solos a la calle. Por este tema hay quien reconoce que ha dejado de salir por las noches, de ir al teatro o al cine, de llevar dinero en efectivo o de tomar taxis por la calle. El 72% considera que vive en un entorno peligroso. A la cabeza de los ciudadanos que sienten ese temor (90,7) se encuentran los que viven en el Estado de México, que incluye una zona conurbada y superpoblada que rodea el DF en donde la inseguridad ha crecido alarmantemente en los últimos años. Peña Nieto fue gobernador de ese estado de 2005 a 2011. Los números del instituto, basados en la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de la Seguridad Pública (EN-VIPE) realizada en 95.000 hogares, no incluyen los secuestros exprés –la modalidad de tener a alguien retenido hasta que desplumen sus tarjetas de crédito-, ni el rapto de miles de inmigrantes centroamericanos que cruzan México para alcanzar Estados Unidos, un tema que ha alarmado a la ONU y a otras organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales. El informe, que detalla por primera vez el número de secuestros, relata en cambio que se produjeron 4.007 desapariciones forzadas, lo que también se conoce como levantones, que consiste en llevarse a alguien por la fuerza para darle muerte o hacerlo desaparecer. Esta cifra mexicana supera por mucho los datos hechos públicos en Colombia, donde el secuestro fue por mucho tiempo -y lo sigue siendo- una práctica de los grupos armados y las redes criminales. De 1970 a 2010 en Colombia fueron secuestradas por lo menos una vez más de 39.000 personas, según una investigación del Centro Nacional de Memoria Histórica, informa Elizebeth Reyes. Un video que circula por la red demuestra hasta qué punto los secuestros forman parte de la vida diaria de los mexicanos. En las imágenes subidas a Youtube se ve a unos hombres corpulentos tratando de meter a otro en el interior de una camioneta roja. El hecho se produce a plena luz del día en la Ciudad de México y ante la mirada de transeúntes y otros conductores, frente a un Mcdonald's. El hombre se resiste y en escena aparecen unos agentes de policía motorizados que, en vez de ayudar a la víctima, colaboran a introducirlo en el vehículo. Después se supo que el secuestrado era un ciudadano colombiano. Desde entonces no se ha vuelto a saber nada de él.

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