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martes, 15 de octubre de 2013

La avispa asiática se extiende ya por casi toda la costa de Galicia

El Congreso debatirá sobre la erradicación de la asesina de abejas


En el 2005 llegó a Francia en el cargamento de un barco procedente de China y ahora ocupa casi el 80 % del territorio galo. En octubre del 2010 hizo su primera aparición en la península, en Irún. Luego llegó al norte de Portugal, a Cataluña, Cantabria... Y en el 2011 hizo su aparición en Galicia. Primero en Burela, Cervo y Viveiro (Lugo), luego en Culleredo (A Coruña) y más tarde en las Rías Baixas, en Vigo y Baiona. Es la Vespa velutina, la avispa asiática, que triplica el tamaño de las abejas y que supone una grave amenaza para las colmenas gallegas y también para las plantaciones de fruta, ya que actúa como una auténtica plaga.
«Agora pódese dar por feito que xa ocupa toda a Galicia costeira», asegura Suso Asorey, secretario técnico de la Asociación de Apicultores de Galicia. Está invadiendo España y Galicia. Y lo ha hecho para quedarse. De eso no tiene duda ni Asorey ni el biólogo Antonio Gómez Pajuelo, consultor apícola y uno de los mayores expertos en la especie. «No se va a ir. Y, sobre todo, ha venido para quedarse en la franja norte de España», explica. En una decena de años probablemente habrá colonizado todo el territorio nacional, lo que no es una cuestiónw menor. De ahí que la erradicación de la avispa asiática se haya convertido en un problema nacional. Hasta el punto de que, por iniciativa del grupo del PP, el congreso debatirá mañana la estrategia para la erradicación de la especie, algo que lejos de ser fácil parece una empresa altamente complicada.
«Es casi imposible eliminarla», apunta Pajuelo, que explica que la Vespa velutina tiene especial predilección por las cuencas de los ríos y zonas húmedas, con lo que Galicia se convierte en uno de los territorios más propicios para ser colonizado. «Galicia -dice Gómez Pajuelo- es una zona de alto riesgo, especialmente porque, a diferencia de Castilla y León, los apiarios están formados por colmenas fijas, con diez o doce unidades, por lo que tienen más fácil eliminarlas por completo».
Las abejas suponen el 80 % de la dieta de la avispa asiática. Es el alimento para sus crías. Y tampoco es fácil detectarlas. «Poñen os seus niños en árbores moi altas e, ca follaxe, pasan inadvertidas», explica Suso Asorey. Lo mejor, según Pajuelo, es poner trampas y cebos en los apiarios.
De momento, los destrozos que ha provocado la especie, aparte de ataques puntuales a colmenas, no son especialmente importantes. «Pero pensamos que esto non fixo máis que empezar», advierte Asorey.

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